
Puebla es un estado que, por su situación geográfica, está expuesto a diversos tipos de eventos que ponen en riesgo la vida de sus habitantes.
Los fenómenos sísmicos o climatológicos representan un riesgo constante para la población y de esto ha quedado constancia en múltiples ocasiones: sismos, incendios forestales, actividad volcánica, depresiones tropicales y ciclones son un azote para todos los habitantes de Puebla y México.
En 1985, el sismo que azotó a la ciudad capital y al centro del país, incluido Puebla, fue la “gota que derramó el vaso” para el resquebrajamiento del sistema monolítico del PRI, el cual nunca más se recuperó de la mala respuesta del entonces presidente, Miguel de la Madrid, ni el mundial del 86 salvó al “PRIATO” de su caída.
Puebla cambió también a partir de esta experiencia, demográficamente y más tarde políticamente. Ya que comenzaron a migrar muchas personas provenientes de la Ciudad de México, lo que modificó el pensamiento ultraconservador de la Angelópolis.
El sismo del 15 de junio de 1999, combinado con las lluvias de inicios de octubre de ese mismo año, sepultaron a la administración de Melquíades Morales Flores, cuando apenas arrancaba su administración, razón por la cual tuvo que modificar drásticamente todos sus planes de obras y es que todos los recursos de su gestión se tuvieron que encaminar a la reconstrucción de casas y templos afectados por el sismo, así como para la sierra norte azotada por lo que el entonces presidente de México, Ernesto Zedillo llamó, la tragedia de la década.
Pero, para un personaje con visión y organización, la tragedia le cayó como dijera el clásico, “como anillo al dedo”, el entonces secretario de Finanzas, Administración y Desarrollo Social, Rafael Moreno Valle se empoderó, al ser designado por el entonces gobernador Melquíades Morales Flores como el encargado para la reconstrucción.
Fue ahí cuando Moreno Valle, instalado en Zacatlán, comenzó a trabajar y a tejer su proyecto político de convertirse en el gobernador de Puebla, mismo que no pudo cristalizar en 2004, pero, sí seis años después, gracias a la gestión que hizo del desastre provocado por el sismo y las lluvias de octubre de 1999, las cuales según cálculos actualizaron dejaron un saldo de 350 muertas y cientos de desaparecidos, así como más de 30 mil damnificados tan solo en la Sierra Norte de Puebla.
La pésima gestión del sismo del 19 de septiembre de 2017 por parte de la administración del entonces presidente, Enrique Peña Nieto, sumado la corrupción con la cual se aplicaron los recursos del Fondo Nacional de Desastres Naturales (FONDEN) fue el epílogo del último gobierno de extracción priista en este país.
Al igual que ocurrió en 1985, el gobierno de Peña lució rebasado ante los esfuerzos de la sociedad, la cual se organizó para atender a las víctimas, sepultar a sus muertos y reconstruir todo lo que había sido devastado por la naturaleza.
La tragedia, incluso, alcanzó para que el entonces líder nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador, pudiera hacerse de más recursos para su campaña, a través de la colecta que arrancó para ayudar a los damnificados y que acabó como lo documento el entonces consejero del Instituto Nacional Electoral (INE) Ciro Murayama en los bolsillos de López y de su partido.
Ahora esta nueva tragedia ocurrida en la Sierra Norte de Puebla, es un nuevo momento de disruptura para la administración que recién inicia Alejandro Armenta Mier, quien esta por cumplir su primer año al frente de los destinos de la entidad, dependiendo de como vaya a ser gestionada, ni más, ni menos.
Salomón, en las grandes ligas. El exgobernador de Puebla, Sergio Salomón Céspedes Peregrina, subió ayer a sus redes sociales una foto del encuentro que sostuvo con el secretario de Seguridad y hombre fuerte de la administración de la presidenta, Claudia Sheinbaum, Omar García Harfuch.
El originario de Tepeaca Puebla y quien fue durante dos años gobernador sustituto de la entidad, goza de la confianza de la presidenta de la República y de su hombre “fuerte”, en una posición de sum confianza como lo es el Instituto Nacional de Migración y Movilidad Humana.
Céspedes y su paisana Olivia Salomón son, hoy por hoy, los poblanos más cercanos a la presidenta Sheinbaum y parte de su grupo compacto.
